Category: POSTRE

Pudin de naranja y arroz

Compota de mandarina

Soufflé de chocolate

Manzanas al vino

Crepes Suzette

Melocotones al vino

Dulce de miel

Los dulces son una de las partes de la gastronomía árabe más profusa y querida entre sus consumidores y otras culturas que de ella han bebido, como es el caso de la gastronomía ibérica. Y si no, comprueben la influencia que tienen los alfajores en Andalucía aunque no se trate estrictamente del postre aquí presentado. Tal como muestran los ingredientes que componen esta exquisitez, los pistachos, las especias y sobretodo el azúcar y la miel son toques indispensables que definen la elaboración de unos preparados únicos que destacan por su dulce sabor y detallismo en preparación y presentación. Son verdaderas obras de arte que nos llegan de la ribera sur y este del Mediterráneo y que no dejan indiferente a nadie que las pruebe. En general se dice que la repostería y pastelería árabe surge de la convergencia de un influjo de culturas que se dio ya en la época antigua, y que su función está muy vinculada a unos efectos afrodisíacos que calaron fuerte en la sabiduría popular de antaño. Pero sin duda alguna, el uso de la miel como eje vertebrador de esta rica receta árabe también encuentra su razón de ser en la larga tradición que tiene en la cultura alimentaria árabe este alimento natural como producto terapéutico, al ser uno de los remedios más recomendados por la medicina profética. I es que de alguna forma no sorprende pensar que existe una interesante relación entre la confitería y pastelería de antes y las fórmulas farmacéuticas que surgieron de las recomendaciones medicinales.

Coca de nueces y anís

Nos fijaremos esta semana en el anís como ingrediente complementario del plato, pero fiel protagonista de cantidad de episodios históricos que han quedado gravados en la memoria de la cocina mediterránea y su saber popular. Las referencias halladas en varios textos y expresiones antiguas evidencian la centralidad de esta planta herbácea entre egipcios, griegos y romanos (por circunscribirnos en el arco mediterráneo y no hablar del destacado papel relativamente reciente de las bebidas anisadas en diferentes puntos del mundo). Es precisamente en el mediterráneo oriental donde los científicos sitúan el origen de esta planta que ha sido ampliamente codiciada por sus propiedades para calmar la bronquitis, el asma, las digestiones pesadas o el mal aliento entre sus virtudes más destacadas. Porque la lista de atribuciones asignada al anís es larguísima. Los papiros egipcios testimonian ya sus efectos medicinales hace unos 4.000 años atrás, mientras que la biblia pone de relieve la importancia de su papel como medio de pago en especias. En la época clásica el protagonismo que cobra este ingrediente es fundamental siendo el médico y botánico griego Dioscórides quien resalta su uso como remedio milagroso y sus cualidades como diurético, estimulante del apetito y rico afrodisíaco. Con bastante probabilidad serían los romanos los que empezarían a usar el anís con fines culinarios y de manos de musulmanes que llegaría a la Península Ibérica, siendo hoy España uno de los países donde más se cultiva la planta de anís.

Crema catalana

La crema catalana es quizá el postre por antonomasia de la cocina catalana. Una mezcla de arte, exquisitez, originalidad y grandes dosis de historia y leyenda hacen de este plato una de las bondades culinarias más apreciadas, no sólo en tierras catalanas, sino a lo largo y ancho del país. Su renombre es conocido fuera y dentro de los lindares españoles, habiendo numerosas preparaciones culinarias de distintas regiones muy parecidas a la famosa crema catalana típica de Cataluña. La cocina francesa tiene un dulce similar llamado crème brûlée, también Portugal una especie de creme caramelo, y parece ser que incluso se podría encontrar alguna presentación análoga en la Toscana italiana o en Alemania e Inglaterra. Pero quien ha hecho de esta crema quemada un verdadero hito popular es Cataluña, donde goza de un importante uso tradicional vinculado a los días de fiesta en general y más en particular a la festividad de San José. Aunque los datos indican que durante la época medieval o en Cambridge - siglo XVII - ya existían recetarios con preparados de este tipo, la leyenda más famosa sobre el origen de la crema catalana es aquella del siglo XVIII que cuenta que fueron unas monjas catalanas las que sirvieron a un obispo este original postre, a modo de invento para substituir un flan que todavía no había cuajado. El obispo impaciente se llevó la cuchara a la boca esperando probar un postre frío y su sorpresa fue cuando rápidamente soltó: CREMA!!! (¡¡¡Quema!!! en catalán). Y es que casualmente acababa de darle nombre a una nueva creación del arte culinario.