Ensalada de naranjas

Arroz pilaf con pescado al curry

Es sabido que el arroz se cultiva y se consume en China desde hace más de 5.000 años.

En España no se conoce exactamente la época en la que se introdujo, aunque seguramente fueron los musulmanes quienes lo introdujeron, cultivándolo con éxito durante el tiempo de ocupación de la Península. Posteriormente, el arroz ya pasaría a ser un patrimonio agrícola más o menos adaptado según las épocas.

Hoy en día, Europa es una gran productora de arroz.

En la actualidad, el arroz es junto al trigo uno de los cereales más consumidos en el mundo. Su producción y consumo a escala mundial son muy similares, sobre todo en los países asiáticos. También en España el consumo es alto (unos 7 kilos por persona y año), siendo el componente fundamental de uno de los platos típicos de nuestra gastronomía, la paella.

El arroz es una de las elaboraciones más recurrentes y típicas del recetario popular. Su rendimiento en la cocina y un coste más bien modesto convierten a este cereal en un alimento imprescindible en la despensa, mientras que su versatilidad permite elaborar una gran variedad de platos con él.

El consumo habitual de arroz dentro de los parámetros recomendados para seguir una dieta equilibrada, es de 2 a 4 veces por semana y se aconseja a toda la población. Especialmente a personas con hipertensión ya que una característica de este alimento es su bajo contenido en sodio. El consumo de arroz tendrá sus efectos positivos en estas personas, siempre que no se le agreguen cantidades excesivas de sal.

Además, el arroz junto con el maíz, el mijo y el sorgo, son los únicos cereales que no contienen gluten por lo que son tolerados por las personas con celiaquía, una enfermedad que consiste en la intolerancia al gluten.

Hinojo estofado

Pollo relleno asado

Las aves de corral y caza siempre se han apreciado mucho en los países mediterráneos. Tradicionalmente, en esta zona los granjeros iban a cazar siempre que tenían ocasión y sus mujeres criaban pollos y a menudo también conejos. Estos hábitos aún existen como en otros lugares, aunque la caza para consumo doméstico cada vez es más escasa. Las mujeres de los granjeros aún crían pollos, pero ya no son los principales suministradores de huevos y pollos. Ahora son las fábricas de pollo las que han revolucionado el mercado.

En cualquier caso, todo el mundo opina que los pollos como los de antes, los que se alimentaban picoteando en las puertas de las casas para poder sobrevivir, son mejores. Su carne es más firme, siendo su grasa de color amarillo oscuro por su elevado contenido de carotenos, una diferencia que se nota muy fácilmente. Hoy en día los supermercados ofrecen unos pollos de fábrica muy bien empaquetados y mucho más baratos que “ese pájaro escuálido que tenías que desplumar y lavar”; los pollos ya no son un producto de lujo solo para ocasiones especiales, están al alcance de todos, y se pueden cocinar de muchas formas.

Sopa María

En casi todos los hogares mediterráneos una sopa casera o un estofado se sirve como mínimo varias veces a la semana como parte importante de la comida o incluso como plato principal. Aparte del caldo o estofado básico, los ingredientes se suelen comprar especialmente para la sopa, sin embargo se da preferencia a las verduras del huerto casero o se cogen de la despensa y así se improvisa la receta. Antiguamente, en todas las cocinas había la costumbre de cocinar caldos de carne, pollo y pescado; por lo que los huesos, las cabezas, los cuellos, las patas y casi todo lo comestible se guardaba para hacer sopa. Todos esos productos eran toda o casi toda la base líquida de las sopas mediterráneas. Ahora, se confía cada vez más en los concentrados deshidratados que se venden en forma de pastillas o polvos.

Guisantes con jamón

Patatas guisadas con pescado

Crepes Suzette

Judías verdes con almendras

Ñoquis de patatas